Como humanos tenemos necesidades, entre estas, las necesidades de índole sexual. Desde nuestra adolescencia iniciamos a experimentar varios cambios en nuestro cuerpo, esto nos trae, (además del cambio físico) un sin número de cambios emocionales, y cada uno de estos cambios, puede variar de persona en persona.
La sexualidad es un tema
amplio, hablar de sexualidad no es algo que deba tomarse a la ligera, ¡Para
Nada! ya que la acción sexual –a como toda acción- conlleva a una reacción, que
dependiendo de las circunstancias en cómo se dé, puede resultar de forma muy
negativa a una o ambas partes.
En nuestra Nicaragua, el
problema de embarazos prematuros en menores de edad llega a cifras alarmantes.
Según el sitio web oficial de CODENI (La Federación Coordinadora Nicaragüense
de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia): “A nivel latinoamericano, Nicaragua es el país con mayor
proporción de embarazos en adolescentes. El 24.4% de los embarazos son
de adolescentes, es decir, 92 de cada 1,000 mujeres adolescentes (entre 15 y 19
años) son madres. ... Toda niña o adolescente embarazada (menor
de 14 años), ha sido violada.”
Para
comprender mejor el tema de consentimiento sexual, primero déjame darte algunos
conceptos legales básicos y así te aclaro tanta desinformación y suposición con
respecto a la edad en que un menor puede o no mantener relaciones sexuales. El
Lic. Martin
E. Bravo, Jurisconsulto y Asesor Laboral, nos ayuda a entender que es
legalmente “Consentir”: “En cuanto a
la temática sexual, consentimiento
significa estar activamente de acuerdo con realizar actividades de índole
sexual con una persona. La expresión del consentimiento le indica a la otra
persona que estamos de acuerdo en participar de un acercamiento físico que
puede incluir actividad sexual. Si no se medía el consentimiento en una
actividad sexual, es un delito y se considera agresión. El consentimiento
sexual es un requisito para participar en una actividad sexual saludable. Antes
de mantener relaciones sexuales con otra persona, debes saber si esta persona
está de acuerdo. ¿Cómo puedes saberlo? ¡PREGUNTANDO! Consentir y pedir
consentimiento consiste en establecer tus límites personales y respetar los de
tu pareja; debes volver a preguntar si las cosas no están claras. Para que sea
algo consensuado, ambas personas deben estar de acuerdo con el acercamiento
todas y cada una de las veces. Sin consentimiento, cualquier acercamiento
sexual no deseado se constituye en violencia...”
Para poder identificar bien que es consentimiento, solo debemos recordar que el consentimiento debe ser; libre, entusiasta, especifico, tenes que estar informado que va a pasar, y es reversible, es decir, si te arrepientes a última hora de hacerlo, no tenes que sentirte culpable por eso, estás en tu derecho y tu pareja no puede forzarte si no quieres (a manos que él/ella quiera una denucia).
“Existen leyes que indican quiénes pueden
consentir y quiénes no. Las personas que están ebrias, drogadas o inconscientes
no pueden consentir en tener relaciones sexuales. También existen leyes que
protegen a los menores (personas menores de 16 años, según el Código Penal)
contra la presión que puedan sufrir para tener relaciones sexuales con una
persona mayor que ellos. La edad para el consentimiento sexual es la edad que
debe tener una persona para que se la considere legalmente capaz de consentir
en tener una actividad sexual” finaliza Bravo.
El Filósofo
nicaragüense Lic. Byron José Bello, nos entrega una perspectiva filosófica
sobre la edad de consentimiento sexual.
“Para
los filósofos existencialistas, la libertad es condición inherente de cada
persona, de ahí que Jean Paul Sartre afirme que “el hombre está condenado a
ser libre”
Si no entendiste, te explico: puede afirmarse que el hecho de optar por
tener, o no, relaciones sexuales, dependen solamente de la propia voluntad.
Pero, a la vez, esta voluntad debe ser consciente, pues, las pasiones no pueden
ser causa de decisiones libres, estas son nada más que excusas para rehuir de
lo que le
compete, es decir, la responsabilidad de los propios actos. En todo caso, “el
hombre es responsable de su pasión”, por ende, de sus consecuencias.
Hemos definido aquí lo que se debe entender por un acto libre. Aquél por el
que somos capaces de inventarnos y asumir las consecuencias.
Pero, falta aclarar si alguien de 16 años es capaz de estos actos libres. En
este
campo entran algunos factores de orden antropológico que hay que tomar en
cuenta; La cultura, la Globalización y
la influencia mediática. Aun así, no corresponde a la filosofía determinar
lo que es debido y lo
que no, no es posible emitir un juicio acerca de las decisiones personales, eso
incluye el consentimiento a tener relaciones sexuales antes de la mayoría legal
de edad.
Pasando por el aspecto legal, meditando
la naturaleza filosófica del humano sobre sus acciones, nos toca enfocarnos en
aspecto psicológico de las personas, en donde terminaremos de entender de
manera científica, como la edad de consentimiento sexual debe tomarse en nuestra
sociedad.
El ser humano está en
constante desarrollo a lo largo de su vida, muchas teorías se han elaborado en
base al desarrollo humano desde la perspectiva psicológica, solo por mencionar
algunas: la teoría psicosexual de Sigmund Freud, la teoría psicosocial de Erick
Erickson, la teoría cognitiva con Maslow y Piaget, la Humanista de Carl Rogers,
entre otras. Cada una intenta explicar al ser humano en sus diferentes etapas,
el ser humano en todas estas está en constante crecimiento, y depende de diferentes
factores que lo ubican en lo normal o anormal según la etapa que cursa.
Pero aun no nos responde
algunas dudas como ¿Qué se requiere de los adolescentes en relación al
establecimiento de relaciones sexuales? Y ¿Qué beneficios y daños pueden
acarrear para ellos al establecer relaciones sexuales?
La sociedad requiere de un ser
humano al establecer relaciones sexuales responsabilidad y madurez, bien sea
por la cantidad de amenazas a la salud pública como al fenómeno de los
embarazos no deseados que se pueden relacionar a un sin número de afecciones
psicológicas, económicas y sociales, madurez para enfrentar los fenómenos que
involucra establecer relaciones sexuales, tales como, el enamoramiento, las
pasiones, las separaciones, las dependencias, los daños a terceros, etc…, si
nos remitimos a la madurez de los adolescentes podemos decir que aunque su
físico está madurando, su psiquis no lo hace en la misma medida y menos su
adaptación al medio, cosa igual sucede con la responsabilidad, las
responsabilidades físicas se desarrollan en torno al egocentrismo del
adolescente, sus responsabilidades psíquicas aún no se asumen y menos las
sociales, pues es la edad de la rebeldía.
Si respondemos la segunda
pregunta sobre los beneficios y daños podemos ver que son más los daños
relacionados a su madurez psíquica que los beneficios, esto sometido a la
relación con el contexto de sociedades “occidentales”, porque también tenemos
que comprender que las relaciones sexuales en adolescentes no es un fenómeno
nuevo, data de muchos años en las distintas sociedades que han existido,
algunas variando la edad para considerarse adulto entre los 12 y 15 pero todas
inferiores a los 18 que actualmente aceptamos, esto nos comprueba que cuando
hablamos de relaciones sexuales estamos estrechamente ligados a lo que la
sociedad quiere de nosotros.
Los adolescentes sienten el
impulso sexual de una manera natural por sus cambios fisiológicos, no obstante
por la sociedad en que se desempeñan no están psicológica ni socialmente
preparados para asumir la responsabilidad que conlleva, que un mayor establezca
relaciones sexuales con un menor de edad no es solo un delito contra la
integridad biopsicosocial de este, sino también contra la integridad de la
sociedad occidental, ahora si el caso es de relaciones entre adolescentes el
delito es de los padres contra sus hijos y la sociedad.
El licenciado en Psicología
General, Holvin Ariel Raudez López, nos da su opinión sobre este interesante
tema, de forma muy directa aclara el peligro y consecuencias que puede tener
una edad de consentimiento muy baja en menores de edad:
“Desde mi perspectiva personal
basándome en los estudios anteriormente realizados por los teóricos ya
mencionados y por mi experiencia personal en atenciones con adolescentes, puedo
decir que el ser humano es un ser biopsicosocial, que si bien lo biológico
condiciona el desarrollo también lo hacen lo psicológico y lo social, entonces,
aunque un adolescente sienta la necesidad de establecer relaciones sexuales por
sus cambios fisiológicos, su psiquis y su ser social no están lo suficiente
maduros para asumir la responsabilidad que conlleva, esto deviene en trastornos
de ánimo, conducta e inclusive de personalidad, por lo tanto quien tenga parte
en un fenómeno como tal es culpable del daño psicológico y emocional hacia la
integridad biopsicosocial del adolescente y hacia la salud mental de la
sociedad, en todo caso no debemos olvidar que los mayores somos el resultado de
nuestras etapas pasadas, así vamos por ahí con nuestros traumas y éxitos
influyendo en el resto, que un mayor de edad se haga parecer como víctima ante
el acoso sexual de un adolescente solo demuestra sus problemas psicológicos y
sociales, quizás hasta neurológicos, por eso es tan necesaria en la sociedad
occidental una atención en salud mental ajustada sus necesidades.
Recomendaría una educación
sexual acorde a las exigencias del contexto actual, o mayores restricciones a
la adolescencia, en caso extremo subir la edad para considerarse adulto a los
21 años y eliminar el consentimiento informado, pues los padres no pueden
responder por los actos de sus hijos, ni reparar los daños, pero la experiencia
nos ha demostrado que la castración no es buena medicina, así que quizás
deberíamos de invertir un poco más en educación sexual.”
Después de haber analizado y
comprendido algunas de las disciplinas humanas que nos ayudan a entendernos más
como personas, podemos llegar a una conclusión más que obvia:
Un adolecente no debería
mantener nunca relaciones sexuales con adulto. Pese a que hay ocasiones en que
se escuchan noticias de adolescentes que “provocan” a los adultos, un adulto
responsable de mentalidad y juicio sano no debe caer en malos entendidos que ocasiona
esta etapa impulsiva de los adolescentes. Hay que dejar en claro que como
adulto la experiencia de vida es mayor y que siempre, (por muy romantizado que
lo quieras poner) siempre tendrás influencia sobre alguien inmaduro e inexperto
en la vida.
No hay que confundir, astucia,
inteligencia y conocimiento con madures emocional, que un adolecente sea
carismático o talentoso sobre los demás o resalte en alguna disciplina social,
no quiere decir que sea una persona madura que pueda mantener relaciones
sexuales y que tenga la estabilidad emocional suficiente para poder conllevar
las consecuencias que una “calentura” le orillo a hacer. El amor existe, yo no
lo niego, pero se te recuerda que en las leyes el amor no existe, mientras él o
la adolecente no sea “legal”, no podes mantener ningún tipo de intimidas o
acercamiento sexual sin pagar las consecuencias de tus actos, actos que (a como
ya se ha repetido de distintas formas a lo largo de este escrito) como adulto experimentado,
ya eres responsable y consiente. Te recomiendo encarecido que, en caso de presentar
algún tipo de atracción sexual a un menor busques ayuda psicológica inmediata,
trastornos mentales como la pedofilia
(atracción por niños), la efebofilia (atracción
sexual por adolecentes) pueden ser tratados y corregidos antes de alcanzar una
etapa más violenta y peligrosa para la sociedad a como puede ser el delito de pederastia (el acto de mantener
cualquier actividad sexual con un niño).





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