Cuando las lineas del tiempo se lazan en un solo genero; El SteamPunk!

El steampunk fue, en sus inicios, un subgénero literario nacido dentro de la ciencia ficción especulativa que surgió durante la década de 1980 a manos de escritores conocidos por sus trabajos ciberpunk. A día de hoy, este subgénero ha madurado hasta convertirse en un movimiento artístico y sociocultural y no tan solo literario.​ El steampunk se desenvuelve en una ambientación donde la tecnología a vapor sigue siendo la predominante y por lo general localizada en Inglaterra durante la época victoriana, donde no es extraño encontrar elementos comunes de la ciencia ficción o la fantasía.


El steampunk es un movimiento muy amplio que se acepta como retrofuturismo (retrofuturismo es un género estético y de la ciencia-ficción que rescata las visiones de futuro generadas en el pasado, es decir, la visión por lo menos descrita en escritos, ilustraciones y otras formas de expresión, acertadas o no, que se hicieron en otras épocas y que siempre tienen un toque estético del momento en que se hicieron), centrado especialmente en la 2ª mitad del siglo XIX, momento en que se da aproximadamente la 2ª Revolución Industrial y todo lo que conllevó.

Hay que comenzar aclarando que Steam, en inglés, quiere decir vapor. Lo de punk viene a cuento de las expresiones artísticas, literarias e ideológicas que nacieron gracias al despertar de la música (y filosofía) punk a mediados del 70. De forma genérica, se usa el término para abarcar todo a cuanto haya inspirado, el steampunk incluido. En castellano, suele referirse al steampunk como retrofuturo. Pero este término no es tan exacto, ya que el retrofuturismo abarca otros subgéneros que no siguen los parámetros del steampunk.



Pero no hay que confundirse, el steampunk es muy anterior a la música punk, muy muy anterior. En su momento, por supuesto, no se lo conocía con ese término y se lo consideraba verdadera ficción especulativa o ciencia ficción. Sus orígenes se pueden rastrear a mediados del siglo XIX, en las novelas de Julio VerneH. G. Wells y Mary Shelley. Por supuesto, poco podía saber los autores (junto con sus lectores), que el futuro sería un tanto diferente.





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