Operación Berta: qué la historia no se repita!

“El decreto de La Ley de Desmonetización del 14 de febrero de 1988, equivalió a una devaluación que es considerada la más alta de la historia de este hemisferio”, cuenta la biblioteca virtual del expresidente de Nicaragua Enrique Bolaños...

Relata que “al día siguiente, lunes 15, la gente se agolpaba y hacía colas en cientos de puestos oficiales donde podían cambiar el córdoba viejo por el córdoba nuevo a razón de un córdoba nuevo por mil córdobas viejos, hasta un máximo de 10 millones de córdobas viejos (o sea, solamente hasta 10 mil córdobas nuevos), por familia o empresa. A esto el Banco Central lo llamó “Operación Berta”.

En 1983, la mayoría de los países de Latinoamérica subsistían con una inflación del 20 por ciento en sus economías. Pero en el caso de Nicaragua muy pronto se iba a rebasar esa cifra.

Henry Ruiz (quien hasta 1985 fue ministro de Planificación Económica) asegura que, preocupados, los líderes sandinistas comenzaron a consultar con países socialistas que habían tenido problemas de hiperinflación, como Alemania donde se llegó a pensar que se produciría el fin de dinero en papel, y la Unión Soviética, donde la gente pagaba con carretones llenos de dinero.

Luego de esas consultas, entre Henry Ruiz y el presidente Daniel Ortega idearon un plan de ajuste, un cambio de moneda que les permitiera una limpieza en el Sistema Financiero y a la vez descapitalizar a la contrarrevolución.

Ruiz recuerda que estaban con unos alemanes en una finca de la Carretera Sur, por el kilómetro 27, y la propiedad se llamaba Berta. ¿Cómo le vamos a poner a esta operación?, se preguntaron. “Pongámosle Berta”, se respondieron. Y así se quedó.

Una de las cosas que más sorprendió a Ruiz fue que la operación realmente se mantuvo en secreto desde su concepción en 1983 y fue hasta en 1985 que se dio a conocer a toda la Dirección Nacional del FSLN. “Ni siquiera Tomás Borge sabía, que era ministro del Interior, ni Sergio Ramírez, que era vicepresidente”, dice Ruiz, quien asegura que en el 85 él se mantuvo firme de que se ejecutara el plan, pero que Daniel Ortega se echó para atrás por temor político
Además de las constantes devaluaciones generadas periódicamente desde 1979, el domingo 14 de febrero de 1988 el presidente Ortega emitió un decreto de desmonetización (cambio de la moneda) que equivalió a una devaluación que es considerada la más alta de la historia de este hemisferio.

Córdobas "Viejos"


De manera sospechosa, ese mismo domingo 14 de febrero personas en vehículos militares como Was, Lada e IFA y con maletines llenos de dinero barrieron con todo lo que había en el Centro Comercial Managua, el Oriental y demás centros de compras de la capital, según publicó LA PRENSA. Al igual que la población en general, los comerciantes no sabían que al día siguiente mil córdobas “viejos” se les convertirían en solo un córdoba nuevo y verían reducido su patrimonio económico.

Un pequeño ejemplo:

Un productor que al 14 de febrero tenía, digamos, 70,000 córdobas viejos en su ropero o en el banco o en su bolsa, el 14 de febrero podía comprar el equivalente a mil dólares en productos para su negocio, pues el dólar oficial estaba al 70 x 1 (70.000/70 = 1,000).

Al día siguiente recibió 70 córdobas nuevos (a razón de uno nuevo por cada mil viejos) y con esos 70 córdobas nuevos solo podía adquirir 7 dólares, al 10 por uno, que era el nuevo cambio oficial.

De la noche a la mañana perdió 993 dólares de sus mil dólares de capital, es decir, lo perdió casi todo.

Córdoba "Nuevo"


El resto del dinero que se deseaba canjear quedaba en poder indefinido del Banco Central o quedaba sin valor en manos de la gente. Desde el comienzo de los gobiernos sandinistas (de 1979 a 1990) existían tres tipos de cambio del dólar: el Oficial, el Paralelo y el Negro. El cambio Oficial del dólar fue reducido, por el decreto de este día, de 70 córdobas viejos a 10 córdobas nuevos, el Paralelo de 20 mil córdobas viejos a 11 córdobas nuevos.

El decreto del Gobierno establecía, además de los 1,000 córdobas viejos por uno nuevo, que solo cambiaría billetes de 500 córdobas “viejos” para arriba y se cambiaría un máximo de 10 millones de córdobas “viejos”, es decir, un máximo de diez mil córdobas “nuevos”. Así, entre personas que no lograron cambiar y personas a quienes no se le cambió todo el dinero que tenían ahorrado fuera de los bancos, muchos fueron quienes se sintieron “asaltados” por el Gobierno.

Unos 60 mil empleados del Sistema Financiero Nacional, ordenadamente reconcentrados y distribuidos en 1,611 mesas a lo largo de todo el país, cambiaron todos los córdobas viejos por los nuevos.

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